El racismo en el fútbol

Por Jaime Soto – jaime@futbolbcn.net

En este articulo me gustaría realizar una reflexión a la vez que una
crítica. Voy a hablar, por desgracia, sobre algo que en realidad no me gustaría hablar pero , sobre el racismo en el fútbol.

Lo primero en lo que pienso, y me entristece, es en el poco avance mental que han demostrado muchas personas en aquella ocasión de comportamiento y actuación racista. Hablamos de dentro del fútbol, ya sea por parte de jugadores, árbitros, entrenadores, preparadores, directivos, público y en definitiva, de toda la gente que rodea al mundo del fútbol con estas actitudes inaceptables.

Uno de los factores en los que hay que incidir, es en la educación social. A dotar a nuestros menores de valores, que una vez inculcados, ejerzan cuando sean mayores y minimicen o erradiquen esas actitudes. Pero para que esto suceda, han de ver también que las personas adultas con responsabilidades y cargos altos, lo implican.

Crear leyes con una penalización más dura para las personas que cometen estos actos, perseguir a estas personas, hasta que paguen por lo que han hecho. Puede sonar duro, pero llevamos demasiado tiempo con la mano relajada donde hasta el primer nivel mundial sigue habiendo incidencias de racismo en los campos.


Si son jugadores los que cometen estos actos vomitivos, han de ser las federaciones pertinentes las que dispongan de mecanismos para sancionar a este tipo de personas y estas conductas. Pero no me sirve con 2 o 3 partidos de sanción, ni con un par de miles de euros de multa a los profesionales. De eso estamos hartos de ver y no cambia nada, al igual que el publico, también estamos hartos de ver comportamientos racistas en las gradas.

La consecuencias tiene que ser más duras. Quizá se pueda implementar un tipo de multa por porcentaje de salario etc. Un acto de racismo por la calle puede llegar a causar penales de cárcel. ¿Cómo es que en el fútbol «la mano relajada» sigue existiendo? Además, no es algo que las federaciones pueden hacer solas, sino hay que haber una colaboración mundial entre ellas y los organismos como la UEFA, y la FIFA junto a los gobiernos, para poder batallar todo.

También se produce una situación muy extraña, la cual no comparto, en situaciones donde un jugador se ha sentido ofendido por una actuación racista por parte de un rival o aficionado. En la mayoría de los casos, he percibido que a la persona que se le invita a ir a vestuarios, para que en teoría se relaje y calme, es al propio afectado, esto es algo inaudito.

Entiendo en este sentido, tras años de protestas y reclamaciones, y viendo la predisposición de las autoridades al respecto, como lo solventan, normalmente con sanciones económicas, ¿cómo no?

Cuando creo que sería mas interesante prohibir la entrada a los terrenos de juego a los energúmenos que provocan estas situaciones, al igual que también pienso que un equipo, cuando detecta que un compañero ha sufrido un ataque racista, ha de arroparlo hasta las últimas y lo primero que tiene que prevalecer es el afectado y después los puntos y sanciones.

Entiendo que es un tema delicado y complicado de solucionar, que por desgracia lleva arraigado en el fútbol muchos años, además de ser un problema de educación social. Pero pienso que al igual que se pudo luchar contra los hooligans que poblaban los terrenos de juego hasta casi tenerlo controlado, salvo casos esporádicos y normalmente fuera de los terrenos de juego, entiendo que se puede dotar de herramientas, sanciones y leyes e intentar revertir y erradicar este tipo de situaciones tan lamentables.

Una incoherencia que me he encontrado también, y esto dice mucho de las personas que cometen estos actos de racismo, es que su nivel intelectual no les llega para saber que vivimos en un mundo global. Todos somos iguales y que al igual que admiramos, seguimos, vitoreamos e idolatramos a jugadores de nuestros equipos, que no siempre son de la misma raza, religión o color de piel que nosotros. No llego a entender por qué a los jugadores de otros equipos si les muestran ese odio. Deberían hacer lo mismo con los que no son de su equipo, por que sino lo único que se demuestran es el nivel intelectual y cultural de cada uno de ellos y todo se convierte en un sinsentido.

Espero y deseo que las autoridades y federaciones pertinentes tomen medidas más drásticas y severas, que se vuelquen de verdad en la causa y en la lucha contra el racismo, tanto dentro como fuera de los campos.

Las campañas publicitarias y banderas en los estadios contra el racismo están muy bien, pero pienso que hay que ir un paso más allá. Habría que endurecer los castigos y erradicar estas actitudes denigrantes, en general de todos los ámbitos, pero en este caso, del mundo del fútbol, un mundo precioso de compañerismo y sociabilidad de cultura de esfuerzo y sacrificio (que esto no entiende de color de piel) de intercambio y de globalización, de convivencia de razas, culturas y religiones.

Por eso espero, y deseo, poder llegar a ver al fútbol con la tranquilidad de que no me voy a encontrar nunca más ninguna situación tan dantesca y desagradable, como las que estamos viviendo en ocasiones.

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