28 septiembre, 2022

Las palabras de un valiente

No sé cómo empezar a escribir esto, pero creo que llega la hora de que lo diga.

Hace 15 años me he dado cuenta que no soy quien me imagino en unos años. Es hora de salir, es hora de demostrar quien soy realmente y soy Kris.

Hace 15 años sabía que no me gustaban las faldas ni las muñecas, aunque eso no tiene que importar pero bueno….la sociedad. Me he dado cuenta que no soy Kristina. Soy Kristian, o como muchos me llaman, Kris.


Yo nací en Rusia el 09 del noviembre del 2001. Soy una persona libre y me he dado cuenta que no me importa cómo me vea la gente. Realmente lo que importa aquí es cómo me veo yo en 10 años.

Foto: Privada

Nunca voy a ocultar mi pasado porque mi pasado es parte de lo que soy hoy. En primaria solo iba con chicos, jugaba a fútbol con ellos, hasta que en tercero de primaria me empezaron a llamar marimacho. Eso me ofendía.

Cuando estaba en el patio miraba a una chica. No entendía por qué, pero sabía que eso no me pasaba con los chicos.

Fueron pasando los años y a los 11 me empezó a salir pecho, por lo que empecé a rayarme porque no me gustaba. Lo fui asimilando que lo mío solo eran tonterías y seguí mi vida sin saber de la existencia de lo que era la transexualidad.

Al llegar al instituto empecé a ir «mona» y conocí a un chico. Terminamos siendo novios y mientras estaba con él, me fijé en una chica y lo dejamos. Se me descolocó todo. Un día me besé con ella y, al principio creía que era lesbiana, algo que me daba miedo por las niñas y niños por el que dirán. No lo asimilaba.

Nada más a los 15, empecé a usar tops deportivos y eso me disimulaba el pecho. Después salí del armario diciendo que era «bisexual». Ese mismo año conocí a un chico trans el cual me ayudó mucho porque supe que lo que le paso a él me estaba pasando a mi.

Empecé a vestirme como chico y me sentía muy bien. También di el paso de cortarme el pelo. Lloré mucho para que mi madre me dejara cortarlo.

A los 17 le dije a mi madre que no me sentía bien y ella no lo aceptó así que se me fue la idea de hacer la hormonación.

A los 18 años me volvió la idea, porque realmente mirarme al espejo me dolía. Empecé a ponerme dos tops. Disimulaba el pecho tan bien que se me volvió vició verme plano, pero tenía miedo de hormonarme.


Ahora tengo 19 años y ya nadie decide qué puedo hacer y lo que no, lo que me puedo poner lo que no. Me da tanto igual la opinión de todos. Yo quiero ser feliz y feliz seré cuando me mire al espejo y me diga; «dios que orgulloso estoy de mi mismo por haber dado el gran paso de mi vida» sabiendo que este sentimiento lo llevo dentro desde que era pequeño, por fin no me estoy engañando.


Comunicarle a mi profesora lo que sentía realmente fue un alivio muy grande. Comunicárselo al equipo de fútbol, grupo clase, a mis amigos. Y aunque me he visto rechazado por algunas amistades, he hecho una limpieza muy grande en mi vida y estoy muy orgulloso porque realmente los que están lo demuestran. Me quieren y se sienten orgullosos de mí, igual que yo me siento de ellos. Sé que no es fácil acostumbrarse a un cambio así. Tampoco es fácil para mí, pero bueno, todo tiempo al tiempo.


Quiero agradecer a todos esos por haberme apoyado, no llega a ser por eso. Nunca me hubiese atrevido a dar el paso, y quiero dejar unas palabras y espero que a unos cuantos le entré esto en la cabeza:

El género tal como lo conocemos «femenino/masculino» no es más que una construcción social. Ninguna persona elige con qué sexo nacer, pero sí puede construir el género con el cual se identifica, para formar su propia identidad y vida.

Eso es todo.

Foto: Privada

/Kristian «Kris»

Instagram: @kovs.kr

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